Malos tiempos


Intento ir
más allá de las gastadas escisiones
-amigo/enemigo; negro/blanco;
nosotros/ellos; infierno/paraíso…-,
pero no encuentro asidero.
¿Dicen algo las palabras?
¿Enseñan más los silencios?

¡Callamos por tanto tiempo!
Levantamos jerarquías.
Inventamos los términos
magníficos
que todo lo permitían
cuando se hacía en su nombre.

Cerramos los ojos
ante la sangre y la muerte
-la más atroz incluida-
para no ser confundidos
con el odioso enemigo.
El monopolio del mal
estaba del otro lado,
eso creímos un día.
¡Es tan fácil ver la paja
en ojo ajeno tan solo!

Y ahora,
no hay palabras que mitiguen
un daño tan enquistado.
Fueron malos esos tiempos,
lo sigue siendo el presente.
Malos tiempos los que ciegan,
los que cierran los resquicios
que permiten la piedad.

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