Presa en las cumbres, la nieve sueña playas infinitas, ardientes arenas radiantes de sol, el abrazo tibio del agua salina… Fundirse, ser libre, viajar, líquida de nuevo.
Los valles angostos cercados de agrestes paredes añoran espacios abiertos, extensas llanuras. Alzar la mirada y, allá donde cede la vista, vislumbrar horizontes dudosos fundidos en líneas azules.
Invierno de árboles yertos. Brazos desnudos frente al viento helado apuntando al cielo en muda plegaria. Atmósfera oscura, ahíta de noche, neblina y aullidos de lobos. ¿Qué fue de la luz transparente, los vivos colores de abril? ¿Dónde la ofrenda de savia prendiendo verdores?
Tren de invierno. Veo pasar estaciones. Muchas quedaron atrás. ¿Los bosques anhelan desiertos? ¿El invierno, primaveras? Da lo mismo. Vivo al día.
Toma mi mano, dame tu ahora, bríndame el hoy, eso me basta. Paso a paso, el momento… no está escrito. Hoy tras hoy, día tras día, minúsculas piezas llenan contornos. No hay otro siempre.