La reforma laboral: predicar y dar trigo

Se han publicado, hace casi una semana, los datos de la evolución del empleo en España correspondientes al mes de abril. Ha sido el primer mes en el han estado totalmente en vigor las fórmulas de contratación activadas por la reciente reforma laboral, por lo que han despertado una especial atención. Veamos:

  • Cerca de la mitad de los contratos firmados en abril han sido indefinidos, mientras que, en épocas anteriores, solían suponer alrededor del 10%. Así que se han multiplicado casi por cinco. Los contratos de menos de siete días han pasado de ser el 75,8% del total al 28%. Una reducción drástica. Y eso cuando las características del mercado laboral español -con importante peso de sectores como la hostelería y el turismo, las recolecciones agrícolas o la construcción- no facilitan precisamente un empleo estable y de calidad.
  • El paro bajó en 86.260 personas, un descenso del 2,77%. La cifra de afiliación a la Seguridad Social rompió la barrera de los veinte millones y se han ganado 963.782 afiliados en un año. Conviene recordar que esta reducción del paro se registra en paralelo a que el salario mínimo interprofesional haya alcanzado los 1000 euros, acumulando una subida de 260 euros desde 2019. Y que diversas entidades y expertos habían amenazado con que esa subida iba a ser una bomba de destrucción de empleo. En fin, constatar, una vez más, que las gafas ideológicas -y los intereses de grupo, claro- pesan lo suyo a la hora de hacer predicciones.

Los datos están ahí, interpretarlos es harina de otro costal. Hablar de botellas medio llenas o medio vacías, depende, en cierta medida, de la mirada de cada cual. Porque también se podría poner el acento en que la tasa de paro es todavía del 13,65%. O en que la fuerte inflación está devaluando el poder adquisitivo de los salarios. Son otras caras de la realidad, innegables como tales.

Cualquier reforma del mercado laboral es sumamente compleja. Es tan solo un factor más -entre otros muchos- que incide en la calidad del empleo y la evolución de la economía. Los análisis en blanco y negro solo sirven para la propaganda. Ahora bien, me parece innegable que, con los datos en la mano, la reforma laboral está suponiendo ya un paso adelante hacia un empleo mejor y más estable. Merece la pena subrayarlo.

En estos tiempos de memoria de pez, no sobra tampoco recordar que esta reforma laboral salió adelante gracias al error en el voto del diputado del PP Alberto Casero. O sea, que se aprobó de chiripa. Una historia rocambolesca, incluyendo el oscuro episodio de los votos en contra de dos diputados de UPN, partido que se había comprometido a votar a favor.

Entre los favorables a la reforma -además de las fuerzas del Gobierno y otras izquierdas- estuvo Ciudadanos.

Y entre los contrarios, PP y Vox, pero también el PNV o Junts; y por la izquierda -¡ay!- ERC, Bildu, el BNG y la CUP.

Como es bien sabido, la reforma se había pactado previamente entre empresarios, sindicatos y Gobierno. Los acuerdos entre partes opuestas les confieren mayor estabilidad y sus avances -de haberlos- resultan luego más difíciles de desmontar. Y suele suceder también que, al conjugar diferentes intereses y puntos de vista, acostumbran a recoger mejor distintas facetas de la compleja realidad. Por supuesto que, en aras del acuerdo, todos se dejan pelos en la gatera. Y que medir conquistas y renuncias, ganancias y pérdidas, sumas y restas… deja siempre un amplio margen para la discusión. El pensamiento crítico nunca está de más.

No es de extrañar, por tanto, que sectores de la patronal criticaran con acritud el acuerdo, o que toda una constelación de sindicatos radicales lo denunciaran como otra traición a la clase obrera. Nada nuevo bajo el sol.

También entre las organizaciones políticas podía haber razones para la crítica. A rebufo de las posiciones de determinados sindicatos, considerar excesivas determinadas concesiones o echar en falta reivindicaciones de las que se ha hecho bandera. O sentirse ninguneado porque el protagonismo de los agentes sociales ha dejado sin espacio a tu sigla. O, incluso, utilizar el tema para reforzar tu perfil como la opción más roja.

Nadie las obligaba a avalar la reforma laboral votando a favor. Vale. Pero de ahí a votar en contra…

Porque el voto contrario suponía, en rigor, apostar por mantener en vigor la anterior legislación. Si hubiera ganado el no, el mercado laboral se seguiría rigiendo por las disposiciones unilaterales que impuso el Gobierno de Rajoy. Así que el voto en contra del PP puede explicarse por sí mismo. En otros casos, sin embargo…

Una cosa es predicar, y otra dar trigo; eso, al menos, dice el refrán. Predicar forma parte de la política y de la vida, así debemos aceptarlo. Pero una cosa es que algunos opten -en determinados momentos- por predicar, y otra bien distinta que contribuyan a impedir que otros puedan dar trigo. Y esa fue la vía que eligieron los que desde la izquierda votaron en contra de la reforma laboral.

De no ser por un inesperado y absurdo giro de guión…

Un comentario

  1. Las ampliaciones de confinamiento y demás medidas… Las medidas para paliar las subidas de la electricidad. Las acciones para paliar las consecuencias de la invasión de Ucrania…
    Todo es igual…aqui solo cuenta el yo yo yo yo y el quítate tú para ponerme yo…

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