(Versión de la fábula de La rana y el escorpión.
Atribuida a Esopo, lo más probable es que, como tantas otras, proceda de culturas anteriores. Una historia universal.)
El escorpión pide ayuda a la rana
para cruzar la corriente del río.
Dice el batracio: me da escalofríos,
riesgo excesivo llevarte a mi espalda.
Ríe el escorpión: piénsalo, hermana.
Caso de aceptar, no corres peligro.
Si te atacara, moriría contigo.
Sólida razón. Consiente. Lo carga.
En mitad del río, sin previa alerta,
el bicho feroz le hinca el aguijón.
La rana se hunde, la muerte muy cerca:
Morimos los dos, ¡menuda proeza!
Tienes razón, admite el escorpión.
Lo siento, pero es mi naturaleza.