La barquita de El Puerto



¡Ay, la barquita de El Puerto,
que canta y llora su pena!
Nació para navegar
y quedó varada en tierra.

Sueña con mares la barca
presa en su cárcel de arena,
con el blanco de la espuma
encalando su cubierta.

Quisiera echarse a nadar,
guiarse por las estrellas,
conocer los siete mares,
zarpar sin rumbo de vuelta.

Sueña con islas lejanas,
el viento hinchando las velas,
la quilla rasgando el agua…
¡Vuela, vuela, marinera!

Alzar como desafío
el negro de su bandera,
dos tibias entrecruzadas
y encima la calavera.

Sueña que sueña la barca,
es sueño su vida entera,
un reino de fantasía
donde no atan las cadenas.

Soñando frente a la mar
le llegó la primavera
y una cascada de flores
se le puso de diadema.

Un concierto de colores.
Orgullosa se refleja
bailando al son de las olas
cuando sube la marea.

¡Ay, la barquita de El Puerto,
que canta y llora su pena!
Nació para navegar
y quedó varada en tierra.

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